Stickiness y fidelidad

Hace ya muchos años, cuando a mediados de los ochenta preparábamos en TVE las prescripciones técnicas para el concurso de audimetría que finalmente se adjudicó Ecotel, pensé que la relación entre la audiencia media de un programa y su audiencia acumulada era un índice interesante. A José Ramón Rubio, Matilde Barrio y alguno más que preparábamos las cláusulas les pareció bien. Le llamamos Índice de Fidelidad y lo incluimos entre los datos que debería entregar el adjudicatario.
Desde entonces, sea cual sea el operador de audimetría, ha entregado ese dato. Con poco éxito.
Muchos años después, mi amigo Carlos Lamas me tomaba el pelo: eso que te investaste no sirve para nada.
Así que, cuando hace unos meses encontré en un post de Bruce Goerlitch el concepto de stickiness, que se podría traducir como adherencia (o pegajosidad) como una de las posibles medidas del ahora tan citado engagement, me lo leí con atención.
No se trata exactamente del Indice de fidelidad que yo definí. Aquél estaba muy condicionado por la duración del evento analizado: a un miniprograma de cinco minutos le resulta mucho más fácil mantener la audiencia (y que su media se parezca mucho a su acumulada) que a un programa contenedor de cuatro o cinco horas.
La Stickiness de Goerlitch normaliza el dato y compara la fidelidad de un programa con la media de todas las fidelidades de programas de su misma duración. Así, si todos los programas de cinco minutos tienen una fidelidad del 80% tener un 85% será un gran resultado, pero quedarse en el 75% representará un fracaso.
Pero ese mismo 75% será un éxito espectacular para un programa de dos horas si la fidelidad media para los programas de dos horas es del 50%.
¿Es la adherencia (la stickiness) una buena medida del tan traído y llevado engagement? Yo creo que sí.
Y tú ¿qué opinas?

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